sábado, 7 de agosto de 2010

Bosie

Lord Alfred Bruce Douglas
1870-1945

ord  Alfred Douglas, más conocido como Bosie, era hijo del irascible John Sholto Douglas, Marqués de Queensberry, creador de las reglas del boxeo moderno, y Sybil Montgomery. Bosie llegó al mundo un 22 de octubre de 1870 en el elegantísimo Ham Hill House de Worcestershire y cursó sus estudios en Magdalen College, aunque nunca llegó a graduarse. Estaba finalizando su primer año en Oxford cuando tropezó casualmente con el entonces desconocido libro “El Retrato de Dorian Gray”, la historia de un hombre de belleza radiante y eterna juventud, y se quedó fascinado con la historia, que leyó y releyó una veintena de veces. Un año después, el apuesto aristócrata de veintiún años totalmente desprovisto de talentos, conocería al escritor, sincero hedonista, fanático del esteticismo, uno de los más grandes dramaturgos de la era victoriana y de todos los tiempos: Oscar Wilde.




Muy pronto entablaron una íntima relación que los llevó de las tranquilas plazoletas del verde y aristocrático Oxford, a los mundos subterráneos de la prostitución masculina en el viejo y desvencijado Londres. Aventuras demenciales y arriesgadas si tenemos en cuenta que la homosexualidad estaba tipificada como delito.

« ¡La felicidad, no! ¡Sobre todo nada de felicidad! ¡El placer! Hay que preferir siempre lo más trágico», exclamaba Wilde mientras disfrutaba de una inconstante pero continuada pasión con ese muchacho “jovial, áureo y encantador”, ciertamente su gran amor, la viva encarnación de su apetecido ideal.



En 1895 alguien escuchó sus deseos y el noble Marqués de Queensberry, se enteró de la fogosa relación entre su hijo y el escritor, y no lo tomó bien. Después del escándalo familiar decidió avergonzar a Wilde en el aristocrático club al que concurría el escritor con una nota que decía “To Oscar Wilde posing as a sodomite." (Traducción aproximada: "A Oscar Wilde, que alardea de sodomita")…y abrió las puertas al más grande escándalo social de la época.


Algunos biógrafos aseguran que Bosie, resentido con su padre, alentó la desastrosa decisión de Wilde de contestar con un juicio por difamación e injurias contra Queensberry, pero lo cierto es que el célebre autor fue acusado de “grave indecencia” (sinónimo victoriano de homosexual) y fue a parar con sus huesos a la cárcel por dos años.


Nuestro bello Lord Alfred por su parte, luego de algunos titubeos, terminó por abandonar al deshonrado amante definitivamente. La resaca de tragedia, desgracia y humillación habían apagado el amor, si acaso existió, en su aristocrático corazón.
En 1902 - apenas dos años después de la muerte de Oscar Wilde – Bosie dejó atrás su pasado y se casó con una poetisa de familia adinerada; publicó numerosos volúmenes de poesía, dos libros de su relación con el escritor irlandés (por supuesto) y una autobiografía.
Londres sin embargo, escucharía su nombre por algún tiempo más, asociado al racismo y a muchos juicios en los que demandó y fue demandado. El más notorio fue con Winston Churchill, en el que Bosie fue hallado culpable de difamación y sentenciado a seis meses de prisión.


Lord Alfred Douglas escribió el que es considerado su mejor poema "In Excelsis" una irónica burla del “De Profundis” de Wilde. También en “El mito Wilde” destila rencor y se lamenta: "Wilde no era un gran artista. El fue una de las fuerzas del mal más poderosas que haya pasado por Europa en los últimos 300 años. No sé de ningún otro hombre que literalmente se haya vendido al diablo más que él. El mito Wilde ha devastado mi vida".


Dicen que al final de sus días tuvo una opinión más misericordiosa hacia el hombre que cambió y signó su vida. Para ese entonces Wilde ocupaba un lugar de honor en la historia de la literatura…y Bosie sería por siempre el amante que dirigió al poeta hacia su destrucción.



Cartas a Bosie:

Mi chico: 

Tu soneto es claramente hermoso, y es una maravilla que esos rojo-sonrosados labios tuyos fueran hechos para la locura de la música y la canción tanto como para la locura de besar.

Tu delgada y brillante alma camina entre la pasión y la poesía. Se que Hyacinthus, a quien Apolo amaba tan locamente, fuiste tú en los días Griegos.

Porqué estás solo en Lodres, y cuándo irás a Salisbury? Vas a enfriar tus manos en el gris tilita de las cosas Góticas, y ven acá cuando quieras. Este es un sitio encantador al que sólo le faltas tú; pero vé a Salisbury primero.

Siempre, con amor inmortal,

Tuyo, Oscar


Marzo 1893, Savoy Hotel
Mi más querido chico:


Tu carta fue deliciosa, rojo y amarillo vino para mí; pero estoy más triste que nunca. Bosie, no debes hacerme escenas. Me matan, quiebran las amorosas lineas de la vida. No puedo verte. Tan griego y gracioso, distorsionado por la pasión. No puedo escuchar tus curvilíneos labios diciéndome cosas feas. Preferiría ser chantajeado por cada chulito de Londres que tener tu amargura, injusticia, odio.

Tú tienes eso divino que yo quiero, todo lo que es gracia y belleza; pero no se como hacerlo. Debo ir a Salisbury. Mi pago aquí es 49 libras por semana. También tengo una nueva sala cerca de Támesis.

Porqué no estás aquí, querido mío, mi maravilloso chico? Temo que debo irme; no hay dinero, ni crédito, y hay un corazón de plomo. Tuyo, Oscar


La siguiente carta fue escrita poco después de que Wilde salió de Prisión
Rouen, Agosto 1897
Mi querido chico:

Recibí tu telegrama hace media hora y te envío una línea para decirte que mi única esperanza de hacer nuevamente un bello trabajo es estando contigo. No fue así en los viejos días, pero ahora es diferente, y puedes realmente recrear en mi esa energía y sentido de feliz poder del que el arte depende.

Todos están furiosos conmigo por regresar a ti, pero ellos no nos entienden. Siento que es sólo contigo que puedo hacerlo todo. Vuelve a hacer mi arruinada vida por mi, y entonces nuestra amistad  y amor tendrán un diferente significado para el mundo.

Desearía que cuando nos encontremos en Rounen fuera como si nunca nos hubiésemos separado. Existe un tan grande abismo de espacio y tierra entre nosotros. Pero nos amamos. Buenas noches, querido. Siempre tuyo, Oscar ...







11 comentarios:

Juanma dijo...

Grandísimo Oscar Wilde, qué forma tan sublime, tan arrasadora, de pasar por la vida.

En cambio, si mal no lo entiendo, nuestro Bosie dio pasos atrás...¿fue por cobardía?...me despista este chico.

Maaaaasss besos, besos, besos, besos...

Juan Manuel.

MartinAngelair dijo...

Enhorabuena por este espacio Susana!



Yo me leo Oscar Wilde y me lanzo a dar los Buenos Días.


Siempre defenderé a este alma,...y De Profundis, duerme en mi almohada varias veces.



En cualquier caso me vuelvo a leer esta entrada,...guapa :)




Besos.

ANTIQVA dijo...

Amiga, sabia algo de la vida tortuosa del escritor, pero tu nos has brindado un magnifico retablo.

El cielo y el infierno parece que no estan demasiado alejados el uno del otro.

Un fuerte abrazo, Susana

Beelzenef dijo...

Desconocía esta pasión que corroía el corazón de Wilde. Sin duda corrosiva, ya que un amor poco correspondido lo llevo a la muerte, condenado a la tristeza.

Mi beso y abrazo, siempre tuyos

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Susana, es impresionante esta historia. Cuando publicaste le di un vistazo,pero tenía ganas de leerte con detenimiento y me ha encantado. Algo había leido del escritos pero no imaginaba que fuera así la historia y es que estos amores siempre fueron tapados. Somos a veces tan hipocritas!!!
Me gusta este nuevo blog y estoy segura que voy a aprender muchas nuevas cosas de tu mano.

Besicos a mogollón, a puñaos y llenos de calorcito andaluz

Stanley Kowalski dijo...

Fabulosa entrada sobre el hombre que destruyó a Wilde. Desde luego que su obra no, pero sí su vida afectiva.
Bosie fue un ser mezquino y trepador, muerto de envidia del talento de Wilde; pienso que jamás sintió nada por Wilde, salvo rencor.
Y el pobre Wilde (digo pobre porque la carne es débil, era un esteta emperdernido y sucumbió a los encantos de Bosie irremediablemente),
enceguecido, ni se dió cuenta que tenía al enemigo tan cerca.
Para mi gusto, Bosie merecía peor suerte de la que tuvo.
Sólo el transcurrir de los años hizo justicia: Todos saben quien fue Wilde, en cambio nadie conoce a Bosie; generalizando, claro está.

Mi querida amiga, te has lucido con esta investigación minuciosa sobre la vida de este personaje, como siempre brillás con todo lo que hacés.

MILES DE BESOTES, ENCANTO CUYANO!
BUEN FINDE!

Marcelo dijo...

Puede Lord Douglas ser musa y poeta? No lo sé aún acabo de enterarme que el caballero escribía. Muchas gracias por el dato! Aunque sospecho que nunca podrá ser algo más que al amante traidor del gran Wilde. Nota a honorables que quieren defender su honor: es mejor retar a duelo que pleitear. Es más saludable aunque la muerte esté presente.

dondelohabredejado dijo...

Bravo el escorpiano, eh!!
No mereció esas hermosas cartas de Wilde ni el sentimiento de amor que tuvo hacia él.
Este muchachito mediocre envidió en lugar de admirar y seguramente proyectó en el artista sus resentimientos y malas leches.
El amor a veces juega malas pasadas, es lo que le debe haber ocurrido a Wilde.
Al menos Bosie no será recordado por su obra.
Abrazo grandote, amiga.

Luz de Gas RadioBlog dijo...

Y esta rinconcito, ya lo tenías?

Esta historia fantástica la habías escrito ya o estoy fatal de la resaca de la feria?

Bravo Susana, besos

Anónimo dijo...

Absorto por tal forma de enriquecer la vida desperdiciándola!!! No es cosa rara ver como las cosas mas bellas y deliciosas se extinguen, y como los seres mas maravillosos se acaban a si mismos. No se si la genialidad es una virtud o una espina en el alma, carga cruel que mata a quien la posee, un Oscar no renacerá, y no habrá luz tal que se compare; la muerte seduce a quien se niega a mirarla con ojos amorosos! Mas aún odiándola ¡como la buscamos ajenos a la forma de acercarla! Ciegos por el hedonismo, desbocados en nuestro galope nos acercamos a nuestra blanca amante, ojalá que en nuestro incierto destino, Oscar nos embriague mas que como lo hace aún sin haberle conocido, escucharle acompañado de la mas deliciosa tonada de Vivaldi y el mas rojo vino...

Susana Peiro dijo...

Ojalá, Anónimo. Si el precio por embriagarnos con Wilde fuera el mismo que él pagó –descender a los mundos subterráneos y “cenar con panteras”- vamos con gusto a la ineludible resaca. El hombre y el más rojo vino, lo merecen.