domingo, 24 de julio de 2011

Los aullidos de Cioran




Nació un siglo atrás en Transilvania y pasó su adolescencia entre bibliotecas y burdeles. A los 24 años se subió al nihilismo y publicó su primer libro. 

Toda literatura empieza con himnos y acaba con ejercicios

No hay obra que no se vuelva contra su autor: el poema aplastará al poeta, el sistema al filósofo, el acontecimiento al hombre de acción.

En 1937 “conversó” brevemente con las ideas fascistas...

Sólo los espíritus superficiales abordan las ideas con delicadeza.

Se fue a Francia becado, estudió poco, durmió menos y recorrió el país en bicicleta.

El talento es el medio más seguro de falsearlo todo, de deformar las cosas y de equivocarse acerca de uno mismo. Sólo poseen una existencia verdadera aquellos a quienes la naturaleza no ha abrumado con ningún don. Sería por ello difícil de imaginar un universo más falso que el universo literario, o un hombre más desprovisto de realidad que el hombre de letras.

Escribió sin pausa y siempre en francés. Escuchó tangos y flamencos (quien ame el tango es mi cómplice) y se fue de putas con Samuel Beckett. Adoró a Proust, Dostoievski y sobre todo a Borges. Despreció a la humanidad entera (¡el hombre debe desaparecer!) en especial alos incapaces de apreciar un buen libro o una gran composición musical (si Dios le debe todo a alguien es a Bach)y dejó aforismos para dar y repartir.

Amar al prójimo es algo inconcebible. ¿Acaso se le pide a un virus que ame a otro virus?

El Alzheimer impidió el aullido final de un suicidio cuidadosamente planeado.

La naturaleza, buscando una fórmula para satisfacer a todo el mundo, escogió finalmente la muerte, la cual, como era de esperar, no ha satisfecho a nadie

El hombre que se asomó al abismo, continuó existiendo con la alienación, el absurdo, la futilidad, el aburrimiento, la vulgaridad, la tiranía de la historia y la consciencia como agonía, sólo se limitó a escribir su desasosegada obra. No dio clases, no escribió tesis, no firmó manifiestos ni dio conferencias o entrevistas.

Alguna vez, el Profeta de la Desesperanza, como alguien lo llamó, expresó su devoción por Borges en “El Último delicado”, imposible de ignorar. Fragmentos a continuación:

“Creo haberle dicho un día que si Borges me interesa tanto es porque representa un espécimen de humanidad en vías de desaparición y porque encarna la paradoja de un sedentario sin patria intelectual, de un aventurero inmóvil que se encuentra a gusto en varias civilizaciones y en varias literaturas, un monstruo magnífico y condenado…”

“…la superioridad de Borges, seductor inigualable que llega a dar a cualquier cosa, incluso al razonamiento más arduo, un algo impalpable, aéreo, transparente. Pues todo en él es transfigurado por el juego, por una danza de hallazgos fulgurantes y de sofismas deliciosos.”
“…Ni en Francia ni en Inglaterra veía a nadie con una curiosidad comparable a la de Borges, una curiosidad llevada hasta la manía, hasta el vicio..”

“Entre ellos, un tal Philip Mainlander me había llamado particularmente la atención. Autor de una Filosofía de la Liberación, poseía además para mí el aura que confiere el suicidio. Totalmente olvidado, yo me jactaba de ser el único que me interesaba por él, lo cual no tenía ningún mérito, dado que mis indagaciones debían conducirme inevitablemente a él. Cuál no sería mi sorpresa cuando, muchos años más tarde, leí un texto de Borges que lo sacaba precisamente del olvido. Si le cito este ejemplo es porque a partir de ese momento me puse a reflexionar seriamente sobre la condición de Borges, destinado, forzado a la universalidad, obligado a ejercitar su espíritu en todas las direcciones, aunque no fuese más que para escapar a la asfixia argentina. Es la nada sudamericana lo que hace a los escritores de aquel continente más abiertos, más vivos y más diversos que los europeos del Oeste…”

“Puesto que le interesa saber qué es lo que más aprecio en Borges, le responderé sin vacilar que su facilidad para abordar las materias más diversas, la facultad que posee de hablar con igual sutileza del Eterno Retorno y del Tango.”

“Pero, después de todo, Borges podría convertirse en el símbolo de una humanidad sin dogmas ni sistemas, y si existe una utopía a la cual yo me adheriría con gusto, sería aquella en la que todo el mundo le imitaría a él, a uno de los espíritus menos graves que han existido, al último delicado…”

E.M. Cioran
París, 10 de diciembre de 1976