sábado, 3 de septiembre de 2011

El ayunador


“En los últimos tiempos se ha perdido casi todo interés por los ayunadores. Antaño era un excelente negocio montar grandes espectáculos de este tipo, como exhibición independiente, lo cual hoy no resultaría interesante de ningún modo. Eran otras épocas. Entonces toda la ciudad estaba pendiente del ayunador; cada día de ayuno que transcurría se acrecentaba el interés; todos procuraban verle, por lo menos, una vez al día; en los últimos días de la prueba, no escaseaban las personas que pasaban el día entero ante la pequeña jaula donde permanecía el ayunador.”
“…Únicamente él sabía –solamente él y ninguno de los espectadores- qué fácil era su trabajo.”
Un virtuoso del hambre. 
Franz Kafka







“…ante ti había perdido la confianza en mí mismo, a cambio de un ilimitado sentimiento de culpabilidad. (En recuerdo de esta inmensidad escribí una vez, con mucho acierto, de alguien: Teme que la vergüenza le sobreviva todavía.)” Carta al Padre. Franz Kafka




7 comentarios:

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Susana, este relato es como la vida misma. Los seres humanos aplaudímos la novedad y no el esfuerzo del artista en cuestión (por ejemplo). En el momento que llega otra atracción, olvidamos la que tanto expectación nos causó y para más inri, la división de partidarios. Hoy por ejemplo en la política, unos de derechas y los otros de izquierdas. Los dos pretenden decir distientas cosas pero a la hora de la verdad, fastidian al pueblo llano con sus discusiones y sus prepotencias que no llegan a ningún sitio. En el resto de cosas pasa lo mismo, futbol, jugadores "fulanito o setanito" y se impone que sea así y no se permite que se pueda elegir a menganito. Al fin y al cabo, se pretende que seamos "monitos de imitación" y el libre pensador es un apestado. Se lucha por unos ideales y al final, volvemos a caer en en mismo sitio.
Fíjate Susana, todo lo que me ha sugerido el "Virtuoso del hambre". Igual piensas que me subo por la ramas, pero no puedo evitar pensar estas cosas con este cuento.
Te deseo feliz fin de semana y te demo miles de besicos a mogollón.

SUSANA dijo...

Finalmente la vida no deja de ser teatro Nani, y en el escenario, artistas, políticos ambidextros, deportistas, incluso distintas clases de ayunadores se codean por nuestra atención, cada vez más dispersa y perpleja, si somos sinceros.
La parábola del ayunador de Kafka es muy interesante, si tenés cinco minutos, no te la pierdas (es cortita) te dejo el enlace:

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/euro/kafka/hambre.htm

¡Espero que te agrade! Muchas Gracias por acompañarme! Excelente fin de semana y miles de besicos Amiga querida!

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Muchas gracias por el enlace, pero ese mismo era el que ya había leído. Sí es una parábola que deja sin habla y muy interesante como bien dices.
Espero que tengas muy buena noche y te dejo más besicos.

Marcelo dijo...

Hay una literatura del hambre. Cualquier relato ruso, cualquier historia de Dickens nos deja siempre cerca de esa sensación instransmitible del que no tiene para comer. Mientras leo "Nuestra Señora de París" pienso en ese pobre autor que vaga por las calles de la Gran Ciudad sin nada para llevarse a la boca. Es tentador pensar que esa literatura del hambre posibilita a los buenos escritores, pero no es así. De lo contrario varios seríamos los que detrás del sencillo expediente del ayuno iríamos detrás de ese imposible. El ayuno es terrible, el voluntario mucho menos pero en todos los casos nos permite ver que todo el universo nuestro depende, simplemente, de un pedazo de pan cada día.

SUSANA dijo...

¡Qué bueno Nani! El extracto del artículo lo tomé de una vieja edición (donde están juntos Carta al padre, Un artista del hambre y Un artista del trapecio) y no sabía si la tenías! Muchas Gracias! Que tengas un bonito domingo de fin de verano, mil besicos guapa mía!

SUSANA dijo...

Quizás escapando a la tentación, Manucho periodista transpuso el hambre como hecho real, al arte de la literatura (y describió la gran hambruna en la primera fundación de Buenos Aires, un imperdible)
El hambre, como todo demonio, “garpa” letras, pero claro, no es el único. Kafka, quizás como Gogol, tiene una mirada distinta. El orgulloso ayunador quiere conquistar “algo” con su hambre voluntaria, quizás lo mismo que su enigmático autor, que hoy sabemos padeció anorexia nerviosa. ¿Por qué lo inferimos? En Investigaciones de un perro nos dice: “"lo más elevado se conquista solo por el más elevado sacrificio y el más alto sacrificio es entre nosotros el hambre voluntaria".
Ciertamente esa Praga, donde la comida no abundaba, le puso marco a esta historia, pero el autor fue por más, es otra hambre o quizás la voluntad quien nos desafía. Somos el ayunador ¿o la vigorosa pantera para los demás?... ¿el pedazo de pan nos signa?
Una curiosidad: el “virtuoso del hambre” confesó que “ninguna comida le gustaba”, de otro modo se hubiera saciado como cualquiera. Es fácil ayunar sin apetito, la dificultad y hasta la virtud, es decir No cuando tenemos hambre.

América dijo...

Buenos días guapa.
Un cuento duro y desgarrador, el “virtuoso del hambre” confesó que “ninguna comida le gustaba”....Cuantos también asumen actitudes y posiciones no por convicción si no por comodidad o por un intereses personales,no obstante como termina el cuento.
" Mas en la jaula pusieron una pantera joven. Era un gran placer, hasta para el más obtuso de sentidos, ver en aquella jaula, tanto tiempo vacía, la hermosa fiera que se revolcaba y daba saltos. Nada le faltaba....' Y la alegría de vivir brotaba con tan fuerte ardor de sus fauces, que no les era fácil a los espectadores poder hacerle frente. Pero se sobreponían a su temor, se apretaban contra la jaula y en modo alguno querían apartarse de allí."

Nos invitas a leer y ha reflexionar y es todo un placer hacerlo en tu compañia amiga.